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4.4.13

Hacia la acreditación de Hospitales


A fin de mejorar la eficiencia del servicio de salud en los hospitales el Ministerio de Salud – MINSA elaboró la normatividad respectiva para la acreditación de los hospitales en el Perú, su ejecución resultó ser un proceso de baja operatividad por su baja  cobertura en los establecimientos de salud; ya que inicialmente fue tomado como un proceso de evaluación a la gestión.

Considerando que el uso y manejo de estándares para la acreditación, depende del enfoque de gestión, a la evaluación de la calidad de los servicios que se ofertan.  En el país es menester de muchos hospitales rotar a sus directores, situación que deja a la saga la filosofía de la acreditación, ya que además se tiene que tomar en cuenta otros factores como: la participación del paciente, el desarrollo de protocolos para todos los actos de salud y demás parámetros establecidos por la Joint Commission International, ya que es necesario garantizar a los pacientes que las atenciones que reciben son seguras y efectivas.

La JCI – Joint Commission International es un organismo independiente, especializado en la acreditación de hospitales, que  lleva más de 50 años en el medio dedicada a  calificar los sistemas de seguridad y gestión de los centros sanitarios, evalúa los procesos hospitalarios, infraestructura, resultados de mortalidad y morbilidad; estándares de seguridad del paciente, de su familia, de los visitantes y de los mismos empleados, los recursos para la investigación, entre ellos la biblioteca médica.

De acuerdo a la Joint ComissionInternational,  una de las empresas acreditadoras más conocidas en América Latina, indica que la acreditación es un proceso que evalúa la atención en salud para determinar si cumple o no con los requisitos de calidad para la atención a pacientes.

En Suramérica son pocos los hospitales que logrado alcanzar los parámetros establecidos para la acreditación de hospitales; entre ellos Brasil, Chile y Colombia.  Este año, por segunda vez  el Instituto del Corazón de la Fundación Cardiovascular de Colombia, ha sido re-acreditado.  A la fecha este país tiene 2 instituciones de salud acreditadas internacionalmente.

A nivel de clínicas durante el año 2011 el Perú situó en el ranking internacional a tres clínicas:  Clínica Agloamericana, Clínica Ricardo Palma y Clínica Internacional.  Para el 2012 solo mantiene su inclusión en el ranking la Clínica Internacional  ocupando el puesto 17, según lo expresado en América economía

                                            




9.10.12

Las Bibliotecas de hospitales en el Perú

Según el Manual de acreditación de los hospitales, los Comités de acreditación de dichas instituciones, son los llamados a estructurar los criterios de evaluación, como parámetros referenciales que determinen el grado de cumplimiento de los estándares.  En el caso peruano las bibliotecas están incursas en el macroproceso de Docencia e investigación, pero poco o nada se ha fortalecido el rol de las bibliotecas.

A diferencia de otros países, los hospitales del país no ven como obligación de contar con una biblioteca médica.  De las bibliotecas de hospitales visitadas observamos que muchas de ellas no han actualizado su fondo documental, ni cuentan con los recursos necesarios para mejorar su infoestructura, sus directivos ven como única alternativa, la operatividad de la biblioteca digital.

Ante tal situación, la DEBAE opina que si los hospitales decidieran pasar por un proceso de acreditación deberían de contar con bibliotecas bien estructurada a fin de brindar servicios de calidad a los profesionales que allí laboran y de esta forma mejorar la calidad de las prestaciones de salud. Creemos que la calidad se gesta en la integración de todos los servicios del hospital incluida su biblioteca. Para ello, la biblioteca debe contar con un fondo documental básico que le permita al profesional de la salud dilucidar con más elementos de juicio sobre un determinado caso médico y en la toma de decisiones.

Lo ideal es que los hospitales cuenten con una buena colección de monografías, publicaciones periódicas, publicaciones electrónicas como resultante de las investigaciones que realizan los médicos residentes e internistas o cualquier otro profesional de salud, farmacéuticos, nutricionistas, enfermeros, radiólogos, etc. Por ello, la colección debe ascender a 200 títulos de uso corriente, servicios de información en línea y la posibilidad para proporcionar a los médicos, apoyo profesional para sus trabajos (búsqueda bibliográfica, normatividad para la presentación de investigaciones científicas, servicios de tipeados de texto y procesamiento gráfico).

Por otro lado, cabe mencionar que en el Perú no es costumbre generalizada el servicio de bibliotecas de hospitales para uso de los pacientes, de darse el caso sería más un servicio de bibliotecas públicas. Sin embargo, el Instituto de Enfermedades Neoplásicas – INEN  viene brindando este servicio en el pabellón de Pediatría, a cargo de las voluntarias del INEN, que ofrecen este servicio como biblioterapia a los pacientes infantes.

Hoy en día las bibliotecas médicas de los sectores privado y público, constituyen en un recurso fundamental para los científicos de todos los campos de la salud; por consiguiente el bibliotecario médico juega un rol importante por la especialización que va adquiriendo con la praxis.  Es decir, bibliotecario médico está en capacidad de realizar investigación básica que se origina a partir de una publicación reciente, luego esta se convierte en insumo para los futuros investigadores.

Por ejemplo, hurgando en internet encontré el paper “Medicina basada en la eviedencia: el papel de las bibliotecas médicas” situación que motivo la realización de este post, cuyo resumen invito a leer en el link

El resumen de la publicación mencionada indica: “si la práctica clínica ha de estar fundamentada en el mejor conocimiento clínico existente y emergente, es responsabilidad de los bibliotecarios como intermediarios de la información científica, proveer a los clínicos de la mejor y más completa evidencia. Para ello los bibliotecarios tienen que emplearse a fondo en completar su propia formación y en colaborar con la formación de los profesionales de la salud.  Los profesionales de la información tienen que continuar profundizando su conocimiento de las fuentes de información y de la metodología para recuperarlos, así como incorporar los conocimientos propios de la Epidemiología Clínica y de la Medicina Basada en la Evidencia”.